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Trump: el Capitalismo Depredador en Crisis

Written By Epigmenio Rojas on martes, 15 de noviembre de 2016 | 10:32

Trump: el Capitalismo Depredador en Crisis

Por Alejandro MARIO FONSECA

CHOLULA.- Este periódico, El Quetzal, tiene un lema central: “verdad sin compromiso”. Con ello Don Epigmenio Rojas, el director quiere subrayar, resaltar, hacer énfasis en un compromiso ético con sus lectores. ¿Por qué se ve obligado a hacer ese énfasis? Porque el mundo moderno está en crisis, ya no sabe uno a quién creerle.

Solo hay que ver la recta final de las campañas electorales en los Estados Unidos. Trump se emplea a fondo, miente, insulta y amenaza a tambor batiente; y esto nos pone a temblar y confunde a muchos.

La revolución de la imprenta
Hoy en día estamos viviendo la revolución del Internet. Se trata de una herramienta tecnológica con la cual el almacenaje y la distribución de información se realiza de una manera tan rápida y abrumadora, que está transformando dramáticamente nuestra vida. Ya hablaba yo en mi artículo anterior de la nueva generación del milenio.

Pues bien, hace ya casi 6 siglos sucedió algo muy parecido con la invención de la imprenta. En 1436 Johannes Gutenberg, un artesano alemán inventó la imprenta de tipos móviles.

Muy pronto en las principales ciudades europeas surgieron talleres que imprimían libros escritos en las principales lenguas. El impacto que tuvo la imprenta en la recopilación, almacenaje y la distribución de información fue tan grande como el que estamos viviendo hoy en día con el Internet.

La Reforma Protestante
Conviene estudiar con cierto detalle lo que significó en su momento la aparición de la imprenta. El primer cambio importante fue el de la alfabetización masiva. Para finales del siglo XVI  la mitad de la población en las ciudades europeas sabía leer y escribir.

Otro impacto no menos importante fue el que se dio en la esfera de la religión. Lutero aprovechó la imprenta para dar a conocer su ruptura con la Iglesia Católica: entre 1517 y 1520 publicó alrededor de 30 textos con 300 mil copias.

En el núcleo duro de la Reforma Protestante está la desarticulación de la corrupción del alto clero de la Iglesia Católica que detentaba el monopolio de la “verdad sagrada”.

La producción en masa de biblias fue la clave. Con la Biblia en la mano todo hombre o mujer, todo creyente verdadero, tenía la responsabilidad de interpretar la palabra de Dios sin intermediarios: la autoridad religiosa se democratizaría al menos parcialmente.

Para la Iglesia Católica la salvación era, y todavía lo es, una idea sencilla. Bastaba con aceptar a Cristo como salvador, confesarse y comulgar para recibir la absolución antes de la muerte. Lutero, en cambio, sostenía que cada persona ya estaba predestinada a la salvación o a la condena eterna desde su propio nacimiento.

La ética protestante y el espíritu del capitalismo

Pero había un problema ¿cómo saber si uno estaba entre los elegidos? Entonces vino Juan Calvino, quien profundizó la Reforma al sostener que hay señales que nos pueden dar una idea de lo que nos espera, entre ellas la más importante es el éxito en la vida.

A Max Weber, el primer sociólogo de la modernidad le debemos la más clara explicación del impacto del calvinismo sobre el mundo moderno. En su tesis doctoral La ética protestante y el espíritu del capitalismo escribió hermosas páginas que nos ayudan a la comprensión del fenómeno.

Los seguidores de Calvino se radicalizaron. Para alcanzar la salvación había que seguir una vida rigurosamente ética. No existía el perdón de los pecados y en combinación con la búsqueda del éxito, surgió un comportamiento incuestionablemente austero, frugal, humilde, en suma, virtuoso: tenían que vivir en la verdad.

Esta revolución de las conciencias se combinó con la Primera Revolución Industrial y así surgieron los primeros empresarios capitalistas. Al menos en sus orígenes el capitalismo tuvo una base ética, de allí su tremendo éxito.

¿A quién le creemos, a Hillary o a Trump?

Decía yo al principio de este escrito que en el mundo moderno que nos tocó vivir no es fácil vivir en la verdad. Y no es fácil porque el capitalismo poco a poco se fue distanciando de sus orígenes, de su base ética: está en crisis.

 Donald Trump es el mejor ejemplo del capitalista salvaje y depredador que miente e insulta a diestra y siniestra con tal de salirse con la suya. El problema es que aún en la sociedad norteamericana hay muchos que le creen: no cuentan con la suficiente preparación intelectual.

Ya veremos qué sucede el próximo 8 de noviembre, yo le sigo teniendo fe al voto razonado, al voto de la juventud del milenio, al voto de los hispanos y al voto de las mujeres.


Bibliografía: Rifkin, Jeremy; La civilización empática; Paidós; España; 2010. 
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